Contenidos

CALENDARIO

Colonias Urbanas

1513 días desde
COLONIAS URBANAS 2010

      Programa de Atención a la Infancia (P.A.I.)       

P.A.I. MELILLA

“En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt. 25, 40).



    “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt. 25, 40)”. En estas palabras podemos encontrar todo el sentido de la labor caritativo-social de la Iglesia: el encuentro con el Señor, su identificación con aquellos que más sufren y están desfavorecidos. Estas realidades de sufrimiento y marginación son tanto más humillantes y dolorosas cuanto se producen en un entorno social de abundancia en bienes y servicios. Así pues, abordar la tarea de intervenir en dichas realidades no nace de un mero sentimiento de solidaridad y humanitarismo, razones por otra parte muy dignas y suficientes, sino que tienen su origen en el íntimo convencimiento de que precisamente tales realidades son lugar privilegiado para escuchar la voz del Señor. Es decir, nuestro Dios que es amor, configura toda nuestra labor de asistencia al hermano necesitado, de manera que cualquier otra consideración quedará siempre subordinada al fin último de instaurar el Reino de Dios. Como afirma el Concilio Vaticano II: “Quien con obediencia a Cristo busca ante todo el reino de Dios, encuentra en éste un amor más fuerte y más puro para ayudar a todos sus hermanos y para realizar la obra de la justicia bajo la inspiración de la caridad” (Gadium et spes, n.72). El cristiano en definitiva es solidario porque ama, y no al revés; más aún, ama porque se ha sentido amado por Dios en Cristo Jesús.



    Impulsados por ese amor, los voluntarios de la Cáritas Parroquial de San Agustín, han descubierto la felicidad de servir a los más pobres, y hacerlo en la materialización de proyectos concretos que efectivamente lleguen al hermano necesitado, acudiendo a los lugares donde se desarrolla precisamente el drama humano de su necesidad, porque “donde haya hombres que carecen de comida y bebida, (…) de instrucción, de los medios necesarios para llevar una vida verdaderamente humana,(…) allí debe buscarlos y encontrarlos la caridad cristiana” (Apostolicam Actuositatem, Sobre el apostalado de los laicos, n. 8, Vaticano II).



    Esta búsqueda dio como resultado el nacimiento de las Colonias Urbanas, actividad cuya historia tiene ya diecisiete años, pues en el año 2008 tuvo lugar su décimo séptima edición. Muchos son los avatares, circunstancias, hechos, sinsabores y alegrías que se han sucedido a lo largo de estos años, y que han venido a concienciarnos de la necesidad no sólo de actuar, sino de hacerlo en una dirección concreta, con unas objetivos precisos y un modo de actuar que definen su carácter y lo distinguen claramente de otras acciones e iniciativas. En tal sentido, es sumamente clarificador este texto del mismo Decreto conciliar mencionado más arriba: 



    “Para que este ejercicio de la caridad sea verdaderamente extraordinario y aparezca como tal, es necesaria que se vea en el prójimo la imagen de Dios según la cual ha sido creado, y a Cristo Señor a quien en realidad se ofrece lo que se da al necesitado; se considere con la máxima delicadeza la libertad y dignidad de la persona que recibe el auxilio; que no se manche la pureza de intención con ningún interés de la propia utilidad o por el deseo de dominar; se satisfaga ante todo a las exigencias de la justicia, y no se brinde como ofrenda de caridad lo que ya se debe por título de justicia; se quiten las causas de los males, no sólo los defectos, y se ordene el auxilio de forma que quienes lo reciben se vayan liberando poco a poco de la dependencia externa y se vayan bastando por sí mismos”.




    Tal reflexión y experiencia nos llevó a tomar conciencia de la necesidad de ampliar el trabajo con los niños, siendo así como nace el Proyecto de Atención a la Infancia (P.A.I.). Dicho Proyecto echó a andar en Cáritas Parroquial de San Agustín en el inicio de curso 2005-2006 y sus antecedentes no son otros que las Colonias Urbanas.



    Evidentemente ambos programas están íntimamente relacionados, sin embargo, hemos de asumir cada vez con mayor claridad que las Colonias Urbanas no tienen sentido sin el P.A.I., pero no así al revés. Es decir, la actividad de Colonias Urbanas se enmarca dentro de un programa más amplio que es el P.A.I., por lo que éste podría continuarse sin necesariamente llevarse a cabo la actividad de las Colonias. Tal criterio tiene su fundamento en la propia experiencia y reflexión en torno a las Colonias Urbanas, en el que los propios voluntarios encargados de su materialización discernieron que las Colonias nunca deben ser una actividad aislada, ni en el tiempo por estar limitada a una época concreta del año, ni en la programación, por no tener continuidad con otros programas o actuaciones impulsadas desde Cáritas. Las Colonias Urbanas deben ser una continuidad del Seguimiento y no al revés, pues lo que debe priorizarse es el servicio de Seguimiento a lo largo del año. Este servicio y la constatación de la necesidad de continuidad en el trabajo se han concretado en el nacimiento y desarrollo del P.A.I.

 
 
    Estas páginas ofrecen información sobre el trabajo desarrollado y pretenden también ser lugar de encuentro, tanto para los propios voluntarios como para todas aquellas personas que quieren conocer un poco mejor este programa.
 
 
.
Comments